viernes, 28 de agosto de 2009

JAPON: Políticos japoneses no pueden usar Internet para hacer campaña.

Una antigua ley japonesa les impide usar herramientas como Twitter, Facebook u otras para conseguir votos.

TOKIO.- En la era de Twitter, Facebook y los blog, los 1.370 candidatos japoneses que se someten este domingo a las urnas tienen prohibido pedir el voto por internet debido a una ley electoral de hace 59 años que ha fomentado los mensajes negativos.

El pasado 17 de agosto, un día antes de que comenzase la campaña electoral, los políticos japoneses se despidieron de sus internautas y colgaron sus últimos vídeos y mensajes para no incumplir un ambiguo artículo que prohíbe el uso de “literatura e imágenes" durante estos días.

"Hoy dejo de usar mi Twitter aunque no estoy de acuerdo con esta norma,” dice el último mensaje de Seiji Ohsaka, miembro del opositor Partido Democrático (PD), en la popular red social, por lo que hasta el domingo por la noche no podrá usar estos servicios e incluso tendrá límites para comunicarse por correo electrónico.

La norma llega al extremo de que las páginas oficiales de los candidatos no son actualizadas durante los doce días de campaña, que concluye mañana, un día antes de los comicios.

Las limitaciones para hacer campaña en la red han fomentado los mensajes negativos en los que no se promocionan las políticas propias, sino que se critica veladamente al contrincante, en algunos casos con siluetas oscuras que son inequívocas imágenes de los candidatos.

El gobernante Partido Liberal Demócrata (PLD), que según las encuestas perderá unas elecciones por primera vez en 54 años, ha creado dos vídeos de animación que han acumulado cerca de un millón de visitas en Youtube.

En uno de ellos se muestra a una pareja cenando frente a la Dieta (Parlamento japonés). El hombre, muy parecido al líder del opositor PD, Yukio Hatoyama, le dice a ella que será feliz si se casa con él, pagará el cuidado de los niños, su educación y la jubilación."Pero, ¿cómo?,” pregunta la mujer.

“Ya veremos cuando estemos casados,” responde el dibujo animado de gran parecido a Hatoyama.

Con estos anuncios, en la frontera de la ley por la sutileza del guionista, el PLD pretende reforzar la idea que ha transmitido en sus debates televisivos: el Partido Democrático no es de fiar.

El método tradicional de hacer política con altavoces, camiones electorales y apariciones del candidato a la salida del metro en hora punta han cambiado en los últimos años y, según el diario Asahi, más del 90 por ciento de los parlamentarios japoneses tiene web personal.

En ellas los políticos se acercan a sus votantes a través de intercambio de mensajes o, como Kan Suzuki del PD, a través de su propio canal televisivo en internet.

Según los expertos, hay un cambio fundamental en el modo de hacer campaña en estas elecciones: ya no participa el carismático Junichiru Koizumi -artífice de la mayor victoria del PLD en unos comicios desde 1986- y ninguno de los candidatos ha conseguido atraer como él lo hizo a los medios de comunicación.

Ahora los candidatos necesitan recurrir a nuevas técnicas, al mismo tiempo que los canales de televisión han reducido a la mitad las apariciones de los políticos para no ser considerados partidistas como sucedió con Koizumi, según el Asahi.

A pesar de los límites impuestos, el electorado joven ha visto en internet un recurso para hacerse oír en unos comicios que coinciden con un mal año para la segunda economía del mundo.

Los contrarios y simpatizantes de los partidos en liza, como la plataforma Anti-PLD en Facebook, auspician un debate en el que no participan los políticos desde el inicio de la campaña, lo que elimina la capacidad de internet para comunicarse con el electorado, una de la grandes bazas en la victoria presidencial de Barack Obama en EEUU.

El PD ha prometido que si llega al poder cambiará la ley y propondrá permitir las donaciones a través de internet, un nuevo cambio en un país donde las regulaciones sobre la financiación de los partidos han hecho caer a más de un líder empresarial.

Fuente: Emol.
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