viernes, 7 de marzo de 2008

IMAGINACION SUPERADA


Que el senador Adolfo Zaldívar ocupe la presidencia de la Cámara alta, se convirtió en una posibilidad cierta que sus enemigos no imaginaron cuando le dieron un puntapié en el trasero.
Carlos Monsiváis, escritor mexicano, ante la pregunta de Cecilia García Huidobro McA, sobre si la imaginación en literatura se bate en retirada, respondió: "¿cómo se puede jubilar la imaginación en una realidad donde a diario sucede lo que pensábamos inimaginable?".

Eso es lo que sucede con la posibilidad, ya casi convertida en certeza, que el senador Adolfo Zaldívar asuma la presidencia del Senado. Ni el más creativo imaginó lo que pensaba inimaginable, que luego de ser humillado, ofendido, vejado y expulsado de la Democracia Cristiana por justificar con la derecha un voto de no más dinero para el Transantiago, el Colorín iba a ocupar el segundo cargo en importancia política del país.

¿Cómo estará Carlitos Figueroa, presidente del Tribunal Supremo, que clavó la daga de la exclusión en el hermano de su chico amigo Andrés?.

Ni el mismísimo Gute, maquinista de gran vuelo, mientras tramaba y construía el cadalso para hacer rodar la cabeza de su enemigo se percató que le construía un tablón que lo echaría a volar a las alturas. Tampoco la Chol, estudiosa y matea, mientras diseñó una tela araña para su odiado ex camarada no supuso que le tejía una toga de honras propias de senador romano y además, que lo convertiría en su jefe en el salón de los padres conscriptos con hojas de laurel en las sienes.

Edmundo, el peso fuerte a quien se le atribuyen capacidades demoledoras, de conducción y liderazgo inflexible, que empujó con energía al senador por Coyhaique hacia el abismo y que hoy promueve, además, una ley que todos los que son expulsados o se retiran de su partido pierden su sillón parlamentario, deberá bajar la cerviz para sacar adelante su "añeja" agenda legislativa, como la calificó el chico Coloma. Superman perdió su kriptonita.

Y Ruiz Esquide y el simpático Pizarro deberán soportar instrucciones que vendrán de la testera. Y Eduardito, que no quiere que su colectividad cumpla con la esencia de su propio nombre, Democracia, que no tenga elecciones; deberá congeniar con quien también aspira, igual que él, codazo a codazo, ocupar el sillón grande de La Moneda.

Y doña Michelle, que tan buenas migas tuvo al comienzo de su gestión con Adolfo, al que luego ignoró y del que debió absorber su rechazo de más recursos para las micros "enchuladas" de la capital, va a tener que compartir honores protocolares, champañazos y petit bouché, con el eventual presidente de la Cámara alta. Debería vestirse de negro hasta el fin de su mandato y dejar de lado los colores festivaleros, porque ya no estará para carnavales.

Se escapan nombres de otros invitados. Lo que si la ciudadanía puede imaginar es el baile que viene: Será de luces, máscaras, disfraces, fuegos artificiales, algo superior al carnaval de Venecia, similar en extensión a la fiesta interminable de Hefner y sus conejitas. 365 días de jolgorio.
Adolfo fue expulsado ¡Viva Adolfo!
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Estilete
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