lunes, 20 de octubre de 2008

Mariana Aylwin: “No descarto que en el futuro surjan nuevos partidos”.

Foto Maglio Pérez

Mariana Aylwin, una histórica DC, lanza una dura crítica a la Concertación y a su propio partido: no hay voluntad para dejar entrar aire fresco, nuevas ideas, rostros distintos. "Si los partidos actuales no se reinventan y no dan espacio a nuevas sensibilidades, me sentiría libre para participar en la construcción de algo nuevo", dice. Además, habla de su relación con la DC y analiza a los cuatro presidenciables.

Los encomios de Mariana Aylwin hoy por hoy se vuelcan en la educación. Ella reconoce que está alejada de la máquina partidista de la DC y que prefiere centrar sus esfuerzos en Giro País, un grupo de profesionales -independientes y militantes- que se organizó este año para participar en el debate público y proponer nuevas ideas.

Por el tenor de sus palabras, no se siente para nada conforme con el presente de la Concertación. Es más: dice que tal como está, la coalición gobernante tiene bien poco que ofrecer en las próximas elecciones presidenciales. Para ella, Chile esta ad portas de un reordenamiento de las fuerzas políticas. Por eso no descarta que los outsiders -los que se mantienen fuera de los partidos o dentro, pero poco tomados en cuenta- se organicen y generen nuevos movimientos.

-¿Por qué se ha marginado de la discusión al interior de la DC y optó por concentrarse en Giro País?
-No estoy marginada de la DC, pero los planteamientos que hago en Giro País no tengo posibilidad de hacerlos, con algún éxito, en el Consejo Nacional de la DC. En la DC me siento en minoría hace mucho rato. Entonces uno empieza a buscar otros espacios. No soy desleal, pero cuando uno siente que no tiene posibilidad de influir, busca un lugar donde puede articular redes con personas que están fuera de la política y no tienen espacio en ella. En educación somos muchas las personas que estamos con las manos en la masa, en los colegios y los municipios, pero en los partidos de la Concertación nos miran como neoliberales y nos descalifican.

-¿Se ha sentido descalificada en la propia DC?
-Lo he sentido, y eso también habla de la crisis de los partidos. ¿Qué le ha pasado a Soledad Alvear? Al ser presidenta del partido se metió en un pantano. Hay grupos dentro de la DC que a ella nunca le darán el paso. Y eso ha terminado desgastándola y por eso ha bajado en las encuestas. Pero el problema es más de fondo. Tras 20 años, la institucionalidad política no ha cambiado. Que no tengamos inscripción automática para que entren 2 millones de personas nuevas al registro electoral, o que el sistema electoral no sea más competitivo, no es culpa de la derecha sino que de todos los actores políticos que están defendiendo posiciones de poder. No hay voluntad para que entre aire fresco. Por eso creamos Giro País.

-Según la última encuesta de Giro País, el 70% de la gente que votó por la Alianza volvería a votar por ella. En cambio sólo un 50% de los votantes de la Concertación lo haría de nuevo. ¿Cuál es su análisis?
-Lo que se está produciendo es un reordenamiento político natural porque tenemos estabilidad y progreso. La gente está mirando para el lado. El esquema Concertación-Alianza y los partidos actuales están dejando de ser referentes. La Concertación debe recoger eso. Además es un signo de descontento. La Alianza tiene problemas parecidos: también tienen el agua estancada en sus partidos. Y su oferta no es mucho más que la alternancia, con la agravante de que su historia es como para esconderla. Tampoco se sabe si Piñera va a lograr disciplinar a sus partidos.

-¿A qué se refiere con un reordenamiento?
-Hay que sincerar las nuevas diferencias dentro de la Concertación, lo cual debiera producir un reordenamiento de la coalición. Por ello, no descarto que en el futuro surjan nuevos partidos. Y es probable que las fuerzas políticas se reagrupen al interior de la Concertación.

-¿En el corto plazo?
-En los próximos dos años. Sobre todo si la Concertación perdiera el gobierno. Cuando uno ve personas que están en distintos partidos de la coalición y que no tienen diferencias entre sí, me pregunto ¿por qué no podemos estar juntos? Es un tema que está dando vueltas. Además hay muchas personas talentosas, especialmente de nuevas generaciones con vocación pública, que los partidos actuales están ahuyentando de la política. Aquí viene un reordenamiento: existe un grupo, más allá de derecha e izquierda, que cree en la libertad, confía más en las personas y comunidades que en el Estado, que está ansioso de contribuir a un proyecto futuro más fresco, más moderno.

-Si surgiera un nuevo movimiento en el futuro que aglutine a ese grupo que usted describe ¿estaría dispuesta a dejar la DC?
-Mis afectos y orgullos están en la DC, pero si los partidos actuales no se reinventan y no dan espacio a estas nuevas sensibilidades, me sentiría libre para participar en la construcción de algo nuevo.

Los que deben irse de la Concertación

-¿La Concertación tiene chance en la próxima elección presidencial?
-Como está hoy, no tiene una oferta real ni liderazgo para enfrentar la próxima elección presidencial. Mientras la Concertación no sea capaz de construir un proyecto moderno y optimista y resolver sus diferencias internas, es difícil poder competirle a un Piñera que está corriendo solo y capitalizando el vacío de liderazgo y de propuestas de futuro de la coalición de gobierno.

-¿Cuál es su diagnóstico de la Concertación hoy?
-La Concertación ha sido la coalición más exitosa de la historia de Chile. Pero no cabe ninguna duda de que hoy vive una crisis. Tal como está hoy, no da para más. No responde a los desafíos del país que cambiamos. Me compro la frase de Lagos: "La Concertación ha cambiado y ahora tenemos que cambiar nosotros". El punto es qué significa "cambiar nosotros": a mi modo de ver significa atreverse a hacer un sinceramiento de las nuevas diferencias que hay en la coalición y hacerse cargo del reordenamiento político que se está produciendo.

-Concretamente….
-Las diferencias que eran un atributo cuando había proyecto común y disciplina política, hoy se han convertido en un obstáculo para avanzar. El caso más paradigmático -y el que más conozco- es en la educación: las diferencias han impedido que en estos dos años saquemos la Ley General de Educación y concretemos los cambios que requiere nuestra sociedad. Seguimos entrampados en una discusión ideológica liderada por personas que no creen en lo que hemos hecho ni en el modelo que hemos construido. Esa gente debe irse de la Concertación.

-¿Quiénes son ellos?
-Muchos. Los hay en los distintos partidos. Por de pronto el senador Alejandro Navarro, que es presidente de la Comisión de la Educación, del partido de la presidenta y que, junto a otros parlamentarios de la Concertación, tienen frenada la discusión de la Ley General. No se puede ser de gobierno y de oposición a la vez. ¿Cómo vamos a entusiasmar a la gente para que vote por nosotros si andamos dando explicaciones de lo que hemos hecho?

-Con ese escenario, ¿cómo es posible pensar en que habrá cambios?
-Mario Waissbluth, con su movimiento Educación 20/20, por fin ha puesto la discusión donde tiene que estar: en cómo mejoramos el recurso humano. En cambio, el mundo político discute respecto a de quién deben depender los colegios y cómo los controlamos más. La gran responsabilidad de que estemos paralizados en educación, es de la propia Concertación. El mismo Waissbluth dice "el mundo político no me abre las puertas, no me escucha". Es verdad. Desgraciadamente no hay voluntad de abrirse a algo nuevo. Los cambios habrá que impulsarlos desde fuera de los partidos. Por eso surgen estas iniciativas.

El fracaso de los príncipes

-¿Cuál es su radiografía de la DC?
-Es bien paradójico: creo que la disputa política del futuro será por el centro político. Sin embargo, la DC, por sus confusiones internas, no está interpretando al centro político. Hay una atracción fatal de la DC por el discurso socialista. Nos encanta irnos a la izquierda y nos acompleja ser de centro. Eso hace que Piñera tenga tanta adhesión.

-¿La DC tiene responsabilidad en el crecimiento de la opción de Piñera?
-La DC tiene una gran responsabilidad en la fuga de votos de la Concertación hacia Piñera. Y es mi angustia porque siento que el partido elige mal las causas: cuando discutimos sobre educación, elegimos el tema del lucro y descalificamos la educación privada al igual que el mundo socialista. En circunstancias que la gente de clase media prefiere la educación privada. En la DC hemos abandonado a la clase media, que hoy es emprendedora, moderna, que quiere que confíen en ella. Se la estamos regalando a Piñera.

-¿Cómo se podría resucitar a la DC?
-No creo que la DC esté muerta, está dormida. Hay una generación de líderes que tienen futuro, como Claudio Orrego y Alberto Undurraga. Ellos representan frescura política, una cierta audacia, personas cercanas a la gente, modernos.

-¿Y por qué tienen tan poco protagonismo?
-Hago una autocrítica. A un grupo que nos juntábamos nos llamaron "los príncipes": creo que el nombre estuvo súper bien puesto. Lo que vemos es un conjunto de príncipes, en que cada uno está en lo suyo, que han tenido poca disposición para articularse y generar algo más potente, con posibilidades de ganarse la DC. No hemos tenido vocación de poder. Hemos fracasado. Y por culpa nuestra.

La irrupción de Frei

-¿Alvear o Frei?
-Yo soy muy cercana a Soledad Alvear. Tengo una gran admiración por ella, pero también quiero decir que tendremos que ser fríos y ver lo que más le conviene al futuro de la DC.

-¿Qué desequilibra la balanza entre uno y otro?
-Hay que ver lo que sucede en las elecciones municipales. Si la DC organiza una primaria abierta, a lo mejor se potencia a uno de los dos candidatos. No están todos los dados echados. Por otra parte, cuando hay cuatro liderazgos dentro de la coalición y ninguno sobresale, no descarto que la Concertación pueda sentarse y busque la fórmula de potenciar a alguno a través de un acuerdo político, sin necesidad de ir a primarias.

-Patricio Aylwin, su padre, siempre fue cercano a Alvear, pero ahora se ha abierto a la posibilidad de Frei...
-Él es muy realista. Es un tema de realismo político: a mí puede gustarme o no gustarme, pero Soledad Alvear no está corriendo sola en la DC. Lo que hizo mi padre es reconocer esa situación, y decir que en las circunstancias actuales, los dos son buenos. Él prefiere a Soledad Alvear, pero con los números de hoy, Frei es también una buena opción.

-¿Le hace bien a la DC que Frei esté en carrera?
-Es inevitable. No es que le haga bien o no. Es un liderazgo que está ahí, que tiene ganas. Eso sí: creo que Frei no necesitaba partir planteando un tema interno poco motivante, como el del padrón electoral.

-Concuerda con Jaime Mulet, quien dice que si la DC baja 20% en estas elecciones Alvear debiera renunciar…
-Prefiero no ponerme en ese escenario. Lo que sí sé es que Soledad Alvear es una persona bastante responsable políticamente: no creo que se aferre al cargo si el partido sufre una derrota.

-Con encuesta en mano, ¿estaría dispuesta a apoyar a un candidato que no fuera DC?
-La DC debería aprovechar la ventaja de que la próxima elección presidencial será una disputa por el centro político. Sin embargo, para ello tiene que perfilar un liderazgo más fuerte que hasta ahora. Si a comienzos de año seguimos con precandidatos relativamente parejos, la Concertación debería intentar elegir su candidato por consenso.

¿Lagos o Insulza?

-¿Lagos es una carta viable?
-Los cuatro que están en carrera lo son, pero hay que ver cuál está en mejores condiciones para ganar. La estrategia de la derecha ha sido exitosa en dañar a Lagos. Además, él mismo ha contribuido a debilitarse con su dificultad para asumir responsabilidad de su gobierno en el Transantiago. Cuando uno lo oye decir "el diseño fue espectacular", la gente no lo cree. No veo a Lagos arriesgándose a perder.

-¿Y qué le parece Insulza? La encuesta de Giro País da cuenta de un alza en su adhesión.
-Es interesante porque Insulza está afuera. En primer lugar, si quiere aprovechar este repunte tendría que venirse. Y debiera jugarse: lo veo con una calculadora en la mano y eso le puede hacer daño.

-Derechamente ¿le gusta más Insulza o Lagos?
-Con Insulza tengo sentimientos contrapuestos. Me gusta porque es una persona nueva en el sentido de que no ha sido presidente y eso es un plus. Tiene liderazgo, se maneja bien y es un gran político. Pero sinceramente no sé cuál es su aproximación a los temas de futuro ni quienes integran los equipos que lo rodean. Mientras no lo sepa, me causa un gran signo de interrogación: no sé si se va a decidir por un proyecto democrático con un sello más liberal o más socialista.

-¿Lagos es más liberal?
-Lagos ya fue presidente, no sé si las segundas partes son tan buenas. Tiene un liderazgo un poco autoritario, que de repente a uno le hace ruido. Pero me parece que puede convocar equipos nuevos y gente diversa y un programa más liberal.

-Entonces ¿Lagos o Insulza?
-Tengo esa dualidad. Ahora si Insulza propone algo fresco, más liberal, con buenos equipos, pienso que él es una mejor carta.

Por Paula Comandari – Revista Que Pasa.
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